En la búsqueda de fuentes de energía asequibles, Washington ha decidido retirar las sanciones contra el petróleo venezolano. Puestas en marcha como una medida contra el régimen por el presidente venezolano Nicolás Maduro. Las sanciones son ampliamente consideradas como ineficaces. El nuevo enfoque de la relación bilateral fue bien recibido por Caracas, que lo calificó como una decisión pragmática.
El cambio en la política exterior de Estados Unidos hacia Venezuela ocurrió el mismo día en que la OPEP+, el club ampliado de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, decidió reducir la producción de petróleo en 2 millones de barriles al día, lo que representa el 2% de la producción global. El objetivo es mantener los precios del petróleo en los niveles altos vistos desde que las sanciones occidentales limitaron las exportaciones rusas.