Indonesia se prepara para un paso que ningún otro país ha dado aún: enviar tropas a Gaza.
Hasta 8.000 soldados están siendo entrenados para su despliegue como parte de la fase dos de un alto al fuego mediado por Estados Unidos. Levantan las cejas y surgen muchas preguntas.
¿Qué planea Yakarta? Según el jefe del ejército, el general Maruli Simanjuntak, las tropas se centrarán en la atención médica y la ingeniería, no en el combate.
El entrenamiento ya está en marcha. Indonesia también se ha unido a la recién anunciada “Junta de la Paz” del presidente Donald Trump, que lleva un mandato del Consejo de Seguridad de la ONU para formar una Fuerza Internacional de Estabilización.
Se le encomienda la seguridad de las fronteras, el apoyo a la reconstrucción y, sobre todo, la desmilitarización de Gaza, incluida la desarme de Hamas.
La decisión del presidente Prabowo Subianto no ha sido bien recibida en casa.
El papel de Indonesia en Gaza
Muchos grupos islámicos han criticado la cercanía de Indonesia a una iniciativa liderada por Estados Unidos, dada la indignación pública por la devastación en Gaza.
¿La respuesta de Prabowo? Como el país de mayor población musulmana del mundo, Indonesia tiene una responsabilidad de ayudar a estabilizar Gaza y avanzar hacia una solución de dos estados.
Medios israelíes informan que tierras en el sur de Gaza ya han sido destinadas a cuarteles indonesios.
Otros países musulmanes, como Turquía y Pakistán, están considerando roles de mantenimiento de la paz, pero no quieren participar en el desarme.
Y aquí está el truco: con Hamas negándose a desarmarse y Israel aún ocupando partes de Gaza, la paz sigue siendo frágil.
Lo que plantea la pregunta: ¿se puede mantener la paz cuando la paz aún no ha llegado por completo?