¿Alguna vez te has preguntado realmente qué estás masticando cuando te metés un chicle en la boca?
Resulta que no es solo para el aliento fresco: podrías estar masticando cientos de diminutas partículas de plástico sin siquiera darte cuenta.
Un nuevo estudio revela que masticar un solo chicle puede liberar entre 100 y más de 600 microplásticos directamente en tu boca.
Sí, es el mismo tipo de plástico que se encuentra en las botellas de agua y en las llantas de los autos. ¿La mala noticia? Incluso las marcas de chicle “naturales” no eran mucho mejores.
Científicos de UCLA llevaron a cabo la investigación, analizando muestras de saliva después de que los participantes masticaran las marcas de chicle más populares.
¿Cuáles son los resultados?
Microplásticos por montones. Y como las etiquetas no revelan qué hay realmente en la base del chicle, los consumidores quedan a oscuras sobre lo que están metiendo en la boca.
David Jones, un científico ambiental, no se sorprendió: “Cualquier tipo de plástico bajo estrés—masticación, calor, fricción—liberará microplásticos; esto no es una excepción”.
Entonces, ¿deberías escupir el chicle para siempre? Tal vez no todavía.
Aunque no hay evidencia concluyente de que los microplásticos dañen la salud humana, algunos expertos sostienen que esperar a probarlo es un enfoque equivocado.
Al menos, es para pensar. O, en este caso, plástico para pensar.
¿Quizás la próxima vez, elige una menta?