Eso es exactamente lo que un equipo de investigación de la Universidad de Tokio logró recientemente.
En un giro entre espacio y ciencia ficción, los investigadores utilizaron inteligencia artificial para escanear decenas de miles de imágenes de alta resolución.
Las imágenes provenían de dos asteroides distantes —Ryugu y Bennu.
En tan solo medio día, la IA identificó más de 200,000 rocas por tamaño, forma y ubicación.
“Entrenamos al sistema usando 70,000 rocas de la Tierra y más allá,” declaró el investigador del proyecto Yuta Shimizu.
La IA luego recorrió imágenes tomadas por las sondas Hayabusa2 de Japón y Osiris-Rex de la NASA.
Detectó aproximadamente 20,000 bloques rocosos en Ryugu y unos asombrosos 180,000 en Bennu.
¿Cuál es la verdadera ganancia?
Pero esto no se trata solo de selfies de asteroides. Aplicaciones en la Tierra.
Piense en alertas de deslizamientos, inspecciones de infraestructuras, incluso detección de desastres basada en drones.
“Se espera que se utilice para detectar señales de colapso rocoso en la Tierra,” añadió Shimizu.
Curiosamente, los datos revelaron flujos de roca opuestos: los sedimentos de Ryugu se desplazaron desde el ecuador hacia los polos, mientras que los de Bennu fluyeron en sentido contrario.
¿La razón? La velocidad de rotación: Ryugu gira más despacio a 7.6 horas en comparación con las ágiles 4.3 de Bennu.
Con la tecnología lista para su lanzamiento en la misión japonesa de las Lunas de Marte en 2026, una cosa está clara: la IA se convirtió en la nueva estrella de la geología.