¿Qué sucede cuando el narcotraficante más buscado del mundo se tropieza con su igual? Caos.
Nemesio Oseguera Cervantes—conocido mejor como El Mencho—, cabeza del temido Cártel de Jalisco Nueva Generación, fue abatido en una operación de alto riesgo.
La operación involucró a fuerzas especiales mexicanas y la inteligencia estadounidense.
El enfrentamiento en Tapalpa, Jalisco, dejó cuatro miembros del cartel muertos y tres soldados heridos.
Pero las repercusiones fueron inmediatas. La retaliación se extendió por al menos una docena de estados, con vehículos incendiados, rutas bloqueadas y reportes de sicarios en las calles.
Guadalajara, ciudad sede de la próxima Copa Mundial de la FIFA, vio humo elevarse sobre su horizonte.
Los turistas describieron Puerto Vallarta como una “zona de guerra”.
Impacto de la operación del cartel
El gobernador de Jalisco declaró código rojo, deteniendo el transporte público, cancelando clases y suspendiendo eventos masivos.
Se cancelaron vuelos, y las autoridades de EE. UU. y del Reino Unido advirtieron a los ciudadanos permanecer en interiores en las áreas afectadas.
“Esta fue una de las acciones más significativas llevadas a cabo en la historia del narcotráfico”, afirmó Mike Vigil.
El Mencho, de 59 años, dirigía una enorme red que contrabandeaba cocaína, metanfetamina y fentanilo hacia EE. UU.—y tenía una recompensa de 15 millones de dólares sobre su cabeza.
Entonces, ¿una operación puede realmente derrocar a un imperio criminal, o solo desata una nueva ola de violencia?
Por ahora, México está lidiando con la respuesta inmediata: un país en alerta máxima y un cartel tambaleándose ante un golpe contundente.