Miles de personas vestidas de blanco llenaron las calles de Culiacán este domingo.
Exigieron poner fin a la violencia que ha convertido la vida diaria en el estado de Sinaloa en una pesadilla.
Los residentes llevaron fotografías de familiares desaparecidos y carteles que decían, “No queremos miedo, queremos paz.”
La protesta conmemora dos años desde que las facciones rivales del cártel de Sinaloa, Los Chapitos y La Mayiza, comenzaron a pelear.
Los combates comenzaron tras el arresto del narcotraficante Ismael “El Mayo” Zambada en EE.UU.
Desde entonces, los asesinatos, las desapariciones, las extorsiones y los robos se han intensificado.
Culiacán Cuenta Sus Pérdidas
Bloqueos de carreteras, secuestros y tiroteos mortales se han convertido en parte de la vida para muchos habitantes.
La marcha reunió a las familias de las víctimas, a las empresas, a los grupos civiles y a la Iglesia Católica. Durante una misa, el obispo de Culiacán hizo un llamamiento directo a los grupos en conflicto.
“Ninguna cantidad de poder, de dinero, de territorio o de ambición vale más que una vida humana”, señaló.
Los daños económicos también han sido severos. El empresario Sergio Esquer afirmó que más de 5,000 empresas han cerrado desde que comenzó el conflicto.
Y la crisis se extiende a la política, con acusaciones de vínculos con el cartel que involucran al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, quien niega cualquier irregularidad.
Después de dos años de miedo, los habitantes se preguntan una cuestión básica: ¿cuánto más debe perder Culiacán para que las armas finalmente callen?