La inteligencia artificial está asumiendo un nuevo papel—predecir el futuro de nuestra salud cerebral.
Los investigadores están aprovechando el potencial de la IA para detectar la demencia años antes de que aparezcan los síntomas, lo que da a médicos y pacientes una ventaja crucial.
Tomemos el sueño, por ejemplo. Un equipo de Mass General Brigham ha desarrollado una herramienta de IA que analiza las ondas cerebrales mientras dormimos.
Al rastrear una actividad eléctrica sutil mediante escaneos de EEG, hallaron patrones reveladores que podrían predecir el declive cognitivo con una precisión impresionante: identificaron al 85% de las personas que luego desarrollaron demencia.
“Podemos detectar cambios sutiles años antes de que aparezcan los síntomas,” dijo el investigador principal Shahab Haghayegh, PhD.
Mientras tanto, los ópticos podrían convertirse pronto en héroes improbables en la lucha contra la demencia.
El sistema de IA analiza señales de alerta temprana
Un nuevo sistema de IA, Quartz, puede analizar escaneos oculares de rutina y detectar señales de alerta temprana al examinar diminutos vasos sanguíneos en la retina.
Ya que estos vasos reflejan los que hay en el cerebro, sus giros, curvas y cambios de ancho ofrecen pistas sobre la salud cognitiva.
Científicos de City St George’s, University of London, probaron el método en más de 63,000 personas, encontrando vínculos claros entre cambios en la retina y el deterioro de la memoria y la velocidad de reacción.
¿Podrán las pruebas de ojos de rutina o los estudios de sueño convertirse pronto en pruebas de detección de demencia? Los expertos dicen que es probable.
Y con posibles tratamientos en el horizonte, la detección temprana podría cambiar las reglas del juego.
El futuro de la salud cerebral podría estar en las manos de la IA—o, más bien, en sus algoritmos.