¿Cómo responde un país ante uno de los atentados terroristas más mortales de su historia reciente?
En Rusia, la respuesta ya ha llegado en forma de duras penas de prisión.
Un tribunal militar ha condenado a 19 personas por sus roles en el devastador ataque de 2024 en la Crocus City Concert Hall, cerca de Moscú.
El asalto dejó 149 muertos y más de 500 heridos, convirtiéndolo en la peor masacre con armas en dos décadas en el país.
El ataque se desarrolló el 22 de marzo de 2024, cuando hombres armados asaltaron la sala de conciertos en Krasnogorsk durante un concierto de rock muy concurrido al que asistían unas 6.000 personas.
Testigos describieron el caos mientras los atacantes disparaban de forma aleatoria antes de prender fuego al edificio.
Las llamas se propagaron rápidamente, el techo colapsó y muchas víctimas fallecieron ya sea a causa de los disparos o por inhalación de humo.
Sentencias del juicio
Cuatro atacantes —identificados como ciudadanos de Tayikistán— recibieron cadenas perpetuas, junto con 11 cómplices acusados de proporcionar armas, dinero u otro apoyo.
Cuatro condenados adicionales fueron sentenciados a entre 19 y 22 años por ayudar a los atacantes con la logística.
El grupo extremista Estado Islámico de Jorasán reclamó la responsabilidad e incluso difundió un video del ataque.
Aun así, las autoridades rusas han acusado repetidamente a Ucrania de estar involucrada — reclamaciones que Kiev rechaza categóricamente.
El juicio se llevó a cabo a puertas cerradas, dejando muchas preguntas sin respuesta.
Una cosa, sin embargo, es clara: mucho después de los veredictos, las cicatrices de aquella noche permanecerán.