El primer ministro Boris Johnson dijo el miércoles que no tiene intención de renunciar tras una serie de reuniones que violaron las restricciones en su despacho de Downing Street y en su casa. Ha prometido seguir en el cargo.
Keir Starmer, líder del Partido Laborista de la oposición, acusó a Johnson en el parlamento de tergiversar las reuniones y de engañar al parlamento. El primer ministro coincidió en que tales ofensas deberían conducir a una renuncia.
Johnson se negó a renunciar cuando se le preguntó si debía dimitir.
La verdad es que a muchas personas quizá les venga bien sacarme de encima por todo tipo de motivos, pero la razón por la que él (Starmer) quiere que me vaya es porque sabe que este gobierno puede cumplir», dijo entre los vítores de sus compañeros conservadores.
«En particular, estoy siguiendo adelante con el trabajo.» «Hemos tomado las decisiones difíciles, hemos acertado en las decisiones más importantes y vamos bien.»