¿Qué tienen en común las gaviotas, los desiertos antiguos y los reptiles alados?
Todos chocaron hace 209 millones de años, en un ecosistema próspero y lleno de peces donde hoy se ubica Arizona.
Los científicos acaban de descubrir un tesoro de fósiles en el Parque Nacional Petrified Forest.
Entre ellos se encuentra el pterosaurio más antiguo conocido de América del Norte: Eotephradactylus mcintireae.
Imagínalo—una envergadura de tres pies, colmillos curvados para pescar en pleno vuelo, y un cráneo apenas más grande que tu mano.
Este reptil alado surcó los cielos mucho antes de que las aves o los murciélagos siquiera soñaran con volar.
¿Cómo era?
“Aún no era un mundo dominado por los dinosaurios,” explicó el paleontólogo Ben Kligman, autor principal del nuevo estudio.
“Los dinosaurios existían cerca, pero ¿este exuberante ecosistema ribereño? No era lo suyo.” En su lugar, estaba dominado por reptiles parecidos a lagartos, ranas primitivas y una de las primeras tortugas—criaturas extrañas pero familiares incluso hoy.
Descubiertos en rocas ricas en ceniza volcánica, estos fósiles ofrecen una instantánea de la vida en una época de cambios épicos.
Esto fue después de una extinción masiva y justo antes de que otra acabara con la competencia del pterosaurio.
Siete de las 16 especies de vertebrados halladas eran completamente nuevas para la ciencia.
¿La enseñanza? Antes de que los dinosaurios dominaran la Tierra, otras criaturas increíbles también tuvieron su momento bajo el sol—y en el cielo.
Y, a veces, las historias más grandes se escriben en los huesos más pequeños.