¿Qué ocurre cuando dos gigantes cósmicos invisibles colisionan?
No se limitan a fusionarse — sacuden la misma estructura del universo.
Este enero, los científicos detectaron su “más fuerte” señal de onda gravitacional registrada hasta la fecha.
Fue una ondulación en el espacio-tiempo tan clara que ayudó a demostrar que Stephen Hawking tenía razón, más de 50 años después de su predicción.
Las ondas gravitacionales — pronosticadas por primera vez por Einstein en 1916 y finalmente detectadas por LIGO en 2015 — se detectan ya de forma rutinaria.
La colaboración LVK a nivel global registra una nueva fusión de agujeros negros aproximadamente cada tres días.
¿Pero este último evento? «Fue como un susurro que se convirtió en un grito», dijo Geraint Pratten de la Universidad de Birmingham.
¿Por qué la emoción?
La mayor sensibilidad de los detectores permitió a los científicos confirmar la teoría de Hawking de 1971 de que el horizonte de eventos de un agujero negro no puede reducirse.
En términos simples, dos agujeros negros colisionan y el nuevo debe ser al menos tan grande, o más, que los originales.
En este caso, la superficie total combinada pasó del tamaño del Reino Unido al de Suecia.
Durante la llamada fase de “ringdown”, el mega agujero negro literalmente “sonó como una campana golpeada”, tal como predijo Einstein.
Y cada tono que emitió permitió a los científicos medir su tamaño con una precisión sin precedentes: la prueba de que el universo aún guarda sus mejores secretos a la vista.