¿Puede un rostro fresco realmente redefinir la dirección política de un país? En La Haya, esa pregunta se vuelve repentinamente muy real.
Con apenas 38 años, Rob Jetten ha jurado como primer ministro más joven de los Países Bajos y su primer líder abiertamente gay.
Publicó un mensaje confiado: «Vamos a ponernos a trabajar», junto a una foto con el rey Guillermo Alejandro; Jetten señaló urgencia desde el primer día.
Pero su ascenso no fue sencillo. En unas elecciones dramáticas, se impuso por poco al Partido por la Libertad (PVV) liderado por Geert Wilders —un resultado que sorprendió a muchos observadores.
«Se puede vencer al populismo con un mensaje positivo», dijo Jetten tras su triunfo. Una afirmación audaz, ¿pero podrá demostrarlo?
Desafío de una coalición frágil
Su partido, Demócratas 66, ha formado una coalición con el CDA y el VVD. Pero hay un pero: están a nueve escaños de la mayoría.
Eso significa compromiso, negociación… y presión constante.
Aun así, formar un gobierno en 117 días—mucho más rápido que los 223 de la vez anterior—sugiere impulso.
Entonces, ¿qué sigue? Un líder joven, una coalición frágil y un panorama político dividido.
Porque conseguir el poder es una cosa. ¿Mantenerlo unido? Esa es la verdadera prueba.