EE. UU. dice haber cerrado un enorme acuerdo petrolero con Venezuela, otorgando a Washington el control de más de 65 mil millones de barriles de las reservas probadas del país.
El presidente Donald Trump calificó el acuerdo de “histórico”.
Aseguró que ello superaría con creces el doble de las reservas de petróleo de EE. UU., aumentaría la oferta y ayudaría a reducir los precios de la nafta.
Pero, ¿qué ha asegurado exactamente Washington? Los detalles siguen siendo limitados.
El Secretario de Estado Marco Rubio describió el acuerdo como “una gran victoria” para ambos países.
Dijo que podría atraer cerca de 100 mil millones de dólares en inversión privada y miles de empleos para Venezuela.
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, dijo que el acuerdo abarca 17 campos petroleros estratégicos y implica más de 100 mil millones de dólares en inversión.
También implica miles de millones en impuestos para el estado venezolano.
El control del petróleo enfrenta desafíos legales
Según un funcionario de EE. UU., Washington retendrá una participación del 55% en una empresa conjunta con un operador petrolero privado.
Washington recibirá una concesión de 100 años para desarrollar los campos.
El acuerdo se produce después de que las fuerzas estadounidenses capturaran al ex presidente venezolano Nicolás Maduro en enero.
Trump había dicho previamente que Washington supervisaría las ventas de petróleo de Venezuela durante la transición del país.
Venezuela posee unas reservas probadas estimadas en 303 mil millones de barriles, las mayores del mundo, pero su producción se ha desplomado desde sus picos históricos.
La pregunta sin respuesta es quizá la más importante: ¿podrá un control tan amplio sobre el petróleo de Venezuela sobrevivir a desafíos legales y constitucionales?